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martes, 28 de mayo de 2013

Leer juntos

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Aprovechando la actividad que apenas han comenzado a disfrutar los peques de 2º y que ya llevan tiempo realizando los mayores de 3º, nos ha parecido oportuno e interesante mostraros este artículo relacionado con la lectura. La actividad a la que hacía referencia es, como ya habréis supuesto, la de la biblioteca viajera, en la que vuestros pequeños lectores comparten un libro cada semana con sus compañeros. Con la lectura de este artículo encontraréis algunas pautas para hacer más atractivo el momento del cuento.
 
 
 
Actividad solitaria por excelencia, la lectura debe, en un principio, ser compartida para existir
plenamente. Entre el autor y el lector, hay intermediarios imprescindibles: editores, libreros,
bibliotecarios, críticos y, en el caso de la literatura infantil, maestros y, muy especialmente, los
padres.

La lectura abre al lector las puertas del mundo, más aún, de diversos mundos, tanto reales como
imaginarios. Compartir los pequeños y grandes placeres de la lectura con el niño que aún no sabe
leer y que está aprendiendo es un medio para lograr valiosos beneficios inmediatos y mediatos:
favorecer su desarrollo como persona, acercarlo al mondo del saber, desarrollar su fantasía,
establecer una base sólida para el aprendizaje de la lectura, estructurar su mente..., por citar algunos.
¡Y disfrutar, siempre!
 
Leer antes de aprender a leer
 
Todos los estudios lo demuestran. los niños que han entrado pronto en contacto con la lectura
aprenden a leer más deprisa y con mayor, facilidad. Y no se debe a que hayan aprendido a leer antes,
en casa con sus padres. Lo importante no es que dominen el código de la letra escrita, sino que
tengan el deseo de hacerse con los tesoros que la lectura contiene. Y cuanto más variadas sean las
lecturas compartidas (cuentos, historietas protagonizadas por personajes fijos, poesías,
informaciones sobre naturaleza o ciencia, etc.), mejor comprenderán que la lectura, más que un
código secreto, es una llave maestra que abre todo.
 
Mil y una situaciones
Hay muchas circunstancias que se pueden aprovechar para compartir una buena lectura: en el
coche, camino de casa, escuchando un cd con uno o varios cuentos, en la sala de espera del
pediatra, donde un cuento puede hacer olvidar el miedo a la vacuna... Pero si hay un momento
realmente estelar para esa lectura compartida es, sin duda, en la cama, cuando el niño se va a
dormir.
 
Crear ambiente
El cuento de la noche merece tener un ceremonial propio. Para empezar, necesita un tiempo
exclusivo, dedicado sólo a disfrutar juntos de la lectura, sin interrupciones. Además, ambos, adulto
y niño, tienen que sentirse cómodos: sentados o tumbados, siempre cerca para  contemplar las
imágenes sin dificultad y para intercambiar ternura. ¿Qué leer? La elección puede hacerla el niño,
aunque también es bueno que se le presente alguna propuesta, sin olvidar que puede tener el mismo
valor una historia con un profundo mensaje que otra más ligera que lo ayude a evadirse y a soñar
con otros mundos.

En la lectura, el adulto no sólo presta su voz, sino que debe sacar el actor que lleva dentro para dar
emoción y fuerza al relato. Y, siempre, leerlo de principio a fin. Con un niño de 4, 5 ó 6 años, no
vale el "Continuará...": cuando entra en la historia, necesita saber cómo acaba para encontrar un
sentido al conjunto y para disipar la inquietud que las peripecias de la trama hayan podido suscitar.
Si al final el niño quiere hacer algún comentario, hay que escuchar su reflexión sobre lo que acaba
de escuchar. Pero el comentario debe ser espontáneo, no se puede forzar. No siempre hay algo que
añadir al "Colorín colorado..." La lectura es una actividad grandiosa, suficiente por ella misma.

 
Artículo extraído de Rincón del Maestro: www.rinconmaestro.es

martes, 28 de febrero de 2012

El mejor regalo

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El mejor regalo: leer con los niños
Cuando los niños leen bien, aumenta increíblemente su aprendizaje durante sus vidas y surge un potencial bastante grande en el futuro de su desarrollo. Pero cuando sucede lo contrario y los niños leen muy pobremente, se les cierran las puertas, lo mismo que las posibilidades, la escuela y el aprendizaje se vuelven más bien una carga o algo peor. Como resultado, los niños que no saben leer bien, cuando sean adultos, van a sufrir. La investigación demuestra que existen condiciones bajo las cuales a los niños les llega a gustar la lectura, y dichas condiciones se deben aprovechar desde muy temprano.
La Dra. Rebecca Novick, investigadora de los Laboratorios Educativos Regionales del Noroeste, y dedicada a la investigación de la educación infantil, juntó toda clase de investigaciones sobre lectura durante el tiempo de los años preescolares y de primaria. Ha puesto las cosas que encontró en un libro llamado Aprendiendo a Leer y a Escribir -- Un lugar para Comenzar.
Existe mucha evidencia, dice Novick, para demostrar que las familias que le dan importancia a la lectura, escritura, y a la forma de hablar, ofreciendo amplias y calurosas oportunidades para la lectura de libros de cuentos, tienden a crear hijos que desde muy temprano son niños competentes en la lectura. Es fácil ver por qué es esencial que las familias y los demás encargados del cuidado de los niños, se esmeren en crear un ambiente donde se goce de las lecturas y donde se compartan los libros.
Y, aconseja Novick, nunca es demasiado temprano para empezar a leerles a los niños. Por ejemplo: los dibujos brillantes y de mucho colorido fascinan aún a los mismos infantes que apenas están aprendiendo a enfocar sus ojos. Y aún antes de que sus ojos puedan enfocarse, el sonido de la voz de quien está leyendo atrae la atención del bebé.
A la edad de cuatro o seis meses, los infantes pueden enfocar su vista en los dibujos, y se empieza a desarrollar la coordinación de sus ojos con las manos. Este es un buen tiempo para introducirlos a los libros señalándoles las cosas. Al final del primer año, muchos infantes pueden señalar esas mismas cosas ellos mismos. Este es un paso muy importante en el aprendizaje del lenguaje.
Los libros cortos y familiares tienen mucho atractivo para los niños. El ritmo y la repetición de los poemas para infantes, por ejemplo, hacen que los niños sientan como si las palabras y los sonidos fueran sus amigos. Conforme leen una y otra vez sus libros favoritos, se desarrolla otro paso importante, el de juntar el sonido de la palabra con la palabra escrita. Los ritmos y los sonidos que los niños gozan cuando son infantes llevan consigo un valor mayor de alegría: les ayuda a construir su sensibilidad hacia los fonemas, un conocimiento crítico en el aprendizaje de la lectura.
Los niños antes de ir a la escuela necesitan de cercanía y cariño. El calor, el compartir personal de uno mismo con un libro y con su niño fomenta en los niños el amor a la lectura. Es buena idea dejar que los niños lleven la pauta en la lectura, dejándolos que escojan los libros y los lugares donde quieran leer. Hay que ser muy generosos en el tiempo que se les dé a los niños para que vean bien los dibujos; así es cómo van aprendiendo pistas del cuento que van leyendo.
El ambiente de familiaridad que se va desarrollando en los niños cuando se comparten cuentos con adultos que se preocupan por ellos es el mejor regalo que las familias y quienes cuidan de los niños, pueden ofrecerles a los niños, ayudándolos a emprender un excitante viaje en la carrera de su aprendizaje.
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